La cultura de la sal y de las especies en un clima privilegiado

La buena calidad y el carácter de los productos de Embutidos Espina ha girado siempre en torno a tres ejes fundamentales:

  • Una buena materia prima.
  • Un oficio milenario arraigado en la tradición.
  • Un clima ideal para la elaboración y la maduración de los embutidos.
LA CULTURA DE LA SAL Y DE LAS ESPECIAS EN UN CLIMA PRIVILEGIADO

La situación geográfica de la plana de Vic – equidistante del mar Mediterráneo y de las cimas del Pirineo – configuran un microclima único para la curación de embutidos. Dicho entorno nos ofrece también una rica variedad de hierbas aromáticas (laurel, salvia, romero, tomillo, enebro...) que combinadas con selectas especias orientales – importadas y usadas desde hace siglos (clavo, pimientas, cardamomo, mostazas...) – nos permiten explorar combinaciones sensacionales con todo tipo de carnes.

La charcutería tradicional catalana y española es tan extensa y variada como su geografía física y humana. Históricamente cada región y cada pueblo han desarrollado, en función de su clima y de su entorno, diversas técnicas para poder conservar las diferentes piezas del cerdo que resultaban de la matanza.

De aquella primera necesidad surgieron grandes recetas que se han ido repitiendo con éxito durante siglos. De estas elaboraciones nacieron verdaderos oficios y unos manjares que han acabado por tener un lugar de privilegio en las mejores mesas y en los mejores recetarios de gastronomía.

Sólo en España contamos con 42 especialidades charcuteras consideradas relevantes y singulares vinculadas cada una de ellas a una denominación geográfica distinta.